La cistitis puede volver a aparecer poco tiempo después de haber superado un episodio. Según la European Association of Urology (EAU), se considera cistitis recurrente cuando se producen al menos 3 episodios en un año o dos en los últimos 6 meses.
Las recurrencias son frecuentes: se estima que casi una de cada cuatro mujeres adultas que han presentado una infección urinaria puede desarrollar infecciones recurrentes. Conocer los factores asociados ayuda a identificar qué circunstancias pueden favorecerlas y cuáles pueden modificarse.
¿Por qué se repite la cistitis?
La cistitis recurrente no suele deberse a una única causa. En las mujeres jóvenes y premenopáusicas se ha relacionado con distintos factores que pueden favorecer nuevas infecciones, como las relaciones sexuales o el uso de espermicidas. Además, haber tenido infecciones urinarias durante la infancia o que tu madre las tuviera, pueden ser factores que aumenten la predisposición a que vuelvan a aparecer.
Después de la menopausia adquieren mayor importancia otros factores relacionados con los cambios hormonales de esta etapa.
El diagnóstico de cistitis recurrente debe ser valorado por un profesional sanitario y confirmado mediante un cultivo de orina. Esto permite comprobar que los síntomas se deben realmente a una infección y seleccionar el tratamiento más adecuado.
Factores relacionados con la actividad sexual y anticoncepción
Las relaciones sexuales se encuentran entre los principales factores asociados a las recurrencias. Esto no implica que mantener relaciones sexuales provoque necesariamente una cistitis, sino que puede facilitar la llegada de bacterias a la uretra en mujeres predispuestas. También se ha observado una mayor predisposición en relación al uso de espermicidas y a una nueva pareja sexual.
Factores genéticos
Se observa una mayor propensión en mujeres con antecedentes de infecciones urinarias. En mujeres jóvenes, se han relacionado con las recurrencias haber tenido infecciones urinarias durante la infancia o tener antecedentes familiares, especialmente antecedentes maternos de cistitis.
Factores hormonales y microbiota
Después de la menopausia, la disminución de estrógenos produce cambios en los tejidos genitales y en la microbiota vaginal, que participa en la protección frente a microorganismos potencialmente patógenos. Por este motivo, los cambios hormonales asociados a la menopausia pueden aumentar la predisposición a sufrir nuevas infecciones urinarias.
Factores anatómicos y urológicos
Algunas alteraciones pueden favorecer que la orina permanezca más tiempo en la vejiga y, con ello, aumentar la predisposición a nuevas infecciones. Entre los factores asociados a la cistitis recurrente se encuentran el vaciado incompleto de la vejiga, el cistocele y la incontinencia urinaria, especialmente después de la menopausia.
También existen alteraciones que requieren valoración sanitaria, como los cálculos, las obstrucciones urinarias, el uso de catéteres o determinadas enfermedades que pueden complicar la evolución de una infección. Entre ellas se encuentra la diabetes, especialmente cuando existe un mal control de la glucemia, y las situaciones de inmunosupresión, en las que la capacidad del organismo para responder frente a las infecciones puede estar reducida.
Hábitos que pueden ayudar con la cistitis de repetición
Para evitar la cistitis de repetición, pueden adoptarse algunos hábitos que ayudan a reducir los factores que favorecen nuevas infecciones. Aun así, ninguna medida permite asegurar que la cistitis no vuelva a aparecer.
Entre los hábitos que pueden incorporarse se encuentran:
- Beber suficiente agua, alrededor de 2-3 litros al día cuando no exista una indicación médica que limite la ingesta de líquidos. La guía de la European Association of Urology (EAU) recoge un ensayo clínico realizado en mujeres premenopáusicas con cistitis recurrente que bebían menos de 1,5 litros al día. En estas mujeres, añadir 1,5 litros de líquido diarios redujo los episodios de cistitis y el uso de antibióticos durante los 12 meses de seguimiento.
- No aguantar las ganas de orinar durante periodos prolongados.
- Orinar después de las relaciones sexuales, especialmente cuando los episodios aparecen asociados a estas.
- Limpiarse de delante hacia atrás después de defecar. De este modo se evita arrastrar restos fecales hacia la vulva y la uretra.
- Realizar la higiene íntima únicamente de forma externa y suave. La vagina no necesita lavados internos. Para la vulva suele ser suficiente utilizar agua templada, sin frotar ni lavar de forma compulsiva, con geles respetuosos con la piel vulvar. Las duchas vaginales y los productos perfumados pueden alterar o irritar la zona.
- Evitar las toallitas húmedas o íntimas como hábito diario. Aunque pueden producir sensación de limpieza, algunas contienen perfumes, conservantes u otros ingredientes irritantes.
- Sentarse completamente para orinar. Apoyar los pies, relajarse y evitar quedarse en suspensión sobre el váter puede favorecer la relajación del suelo pélvico y un vaciado más cómodo.
- En caso de utilizar anticonceptivos con espermicidas, consultar con un profesional sanitario sobre otras alternativas cuando exista cistitis recurrente.
- Utilizar ropa transpirable y cambiar las prendas húmedas. Evitar permanecer durante mucho tiempo con bañadores o ropa sudada puede disminuir la humedad y la irritación de la zona.
Además de estos hábitos, existen estrategias no antibióticas que se han estudiado para reducir la aparición de recurrencias, entre ellas los arándanos rojos, determinados probióticos y la D-manosa.
Dentro de este enfoque preventivo se encuentran también los complementos alimenticios destinados al cuidado urinario. Urocran Forte es un complemento alimenticio que combina D-manosa, extracto de arándano rojo americano con proantocianidinas tipo A y una mezcla de probióticos probada científicamente.
¿Cuándo hay que consultar?
Es importante solicitar valoración sanitaria cuando los episodios se repiten y también si aparecen fiebre, escalofríos, dolor en la zona lumbar o en un costado, vómitos, sangre visible en la orina o un empeoramiento del estado general.
Conocer los factores de riesgo de recurrencia en la cistitis y actuar sobre aquellos que pueden modificarse puede contribuir a reducir la aparición de nuevos episodios.
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Verónica Martín Galán
Licenciada en Matemáticas y Máster en Dirección de Organizaciones Sanitarias y Sociosanitarias, he dedicado mi vida profesional a la innovación, investigación y gestión de proyectos estratégicos en el ámbito de la salud.
A lo largo de estos años he participado en proyectos de telemedicina, innovación asistencial y mejora de los servicios sanitarios, siempre con el objetivo de trasladar el conocimiento a la práctica.
Actualmente, mi trabajo en I+D+i está orientado a la investigación e innovación de complementos alimenticios para el desarrollo de nutracéuticos basados en la evidencia científica y capaces de responder a necesidades reales de salud. Creo en una innovación rigurosa, útil y centrada en las personas, así como en una comunicación científica clara y accesible que permita acercar el conocimiento a la sociedad.
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