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Cistitis y menstruación: cómo el ciclo menstrual influye en las infecciones urinarias

¿Alguna vez has notado que una infección urinaria aparece justo cuando tienes la regla o en los días previos? No es una coincidencia. Muchas mujeres viven este patrón frecuentemente, sin entender del todo por qué ocurre. 

La relación entre cistitis y menstruación está mediada por fluctuaciones hormonales que ocurren durante el ciclo menstrual. Estos cambios pueden alterar el ambiente urogenital y hacer que algunas mujeres sean más susceptibles a desarrollar infecciones en determinados momentos del mes.

¿Es normal tener cistitis durante la menstruación?

Sí, para muchas mujeres es relativamente habitual que la cistitis aparezca o se intensifique durante la regla. Entender por qué muchas mujeres son más propensas a sufrir infecciones de orina en determinados momentos del mes pasa por mirar de cerca a las hormonas. A lo largo del ciclo menstrual se producen variaciones en los niveles de estrógenos y progesterona que influyen tanto en la mucosa vaginal como en las vías urinarias, creando ventanas de mayor vulnerabilidad frente a bacterias como la E. coli, principal causante de la cistitis.

El papel de los estrógenos y la progesterona

A lo largo del ciclo menstrual, los niveles de estrógenos y progesterona no son constantes. Tras la ovulación, ambas hormonas aumentan, y descienden de forma significativa justo antes y durante la menstruación. Este descenso no causa por sí solo una infección urinaria, pero sí puede modificar el entorno urogenital y reducir algunas de sus defensas naturales. En el caso de los estrógenos, su caída puede provocar:

  • Menor grosor y elasticidad de los tejidos de la uretra y la vagina.
  • Reducción del moco vaginal, que actúa como barrera natural.
  • Alteración de la microbiota.

Por su parte, la progesterona también cumple una función inmunomoduladora durante el ciclo. Su descenso puede influir en la respuesta inmune, haciendo que el cuerpo reaccione de forma menos eficiente frente a bacterias oportunistas. Cuando estas condiciones coinciden con otros factores de riesgo, como la actividad sexual, el uso de tampones o una higiene inadecuada, aumenta la probabilidad de que las bacterias del entorno perineal asciendan por el tracto urinario y aparezcan síntomas de infección como escozor, urgencia al orinar o dolor en la zona baja del abdomen.

Cambios en el pH vaginal durante la regla

El ambiente vaginal suele mantenerse ligeramente ácido, lo que dificulta el crecimiento de microorganismos nocivos. Durante la regla, la presencia de sangre y las variaciones hormonales pueden elevar el pH vaginal, creando un entorno menos protector.

Este cambio favorece que disminuyan las bacterias beneficiosas y que otras potencialmente dañinas se multipliquen con mayor facilidad

Sistema inmunológico y susceptibilidad a infecciones

El propio cuerpo atraviesa un pequeño “bache” defensivo durante determinadas fases del ciclo. El estrés físico de la menstruación, sumado a la caída hormonal, puede influir en la respuesta del sistema inmunitario local.

Cuando estas defensas están transitoriamente alteradas, el organismo tiene más dificultad para frenar la colonización bacteriana en las vías urinarias, lo que explica por qué muchas mujeres sienten que “siempre les pasa en los mismos días”.

¿La infección de orina afecta los períodos?

Muchas mujeres se preguntan si una infección urinaria puede provocar un retraso o cambios en la menstruación. Es una duda muy común, especialmente cuando ambos procesos coinciden en el tiempo o cuando la cistitis aparece poco antes de la regla. La respuesta corta es: no de forma directa, pero sí puede influir de manera indirecta.

El sistema urinario y el sistema reproductor femenino son independientes. Una infección en la vejiga no interfiere con los ovarios ni altera directamente la producción hormonal que regula el ciclo menstrual. Es decir, una cistitis no causa por sí sola un retraso, sangrado anormal ni una alteración en la duración del período.

Sin embargo, el malestar físico que genera una infección, sumado al estrés que puede acompañarla, sí podría influir de forma indirecta en algunas mujeres. Cuando el cuerpo atraviesa una situación de estrés agudo, el eje hormonal puede alterarse de forma transitoria. En este contexto, podría producirse un retraso puntual o una variación ligera en el ciclo, aunque no es lo habitual ni ocurre en todas las personas.

Además, los síntomas de la cistitis, como el dolor pélvico, la inflamación o la sensación de presión en la vejiga, pueden confundirse con molestias menstruales, haciendo que muchas mujeres perciban su regla como diferente o más incómoda, aunque el ciclo en sí no se haya alterado.

Si experimentas cambios persistentes en tu menstruación o un patrón que se repite tras cada episodio de cistitis, es importante buscar atención médica. Aunque no es habitual, algunos factores subyacentes, como desequilibrios hormonales, anticonceptivos, o enfermedades ginecológicas, podrían coincidir con las infecciones urinarias y requerir un abordaje más específico.

¿Cómo evitar una infección de orina con la regla?

Hay medidas eficaces para reducir el riesgo de infección urinaria durante el periodo:

1. Cuida tu higiene íntima sin excesos

  • Evita lavarte con jabones agresivos o duchas vaginales, ya que alteran el pH vaginal y la microbiota protectora.
  • Limpia la zona íntima de adelante hacia atrás, especialmente al cambiar productos menstruales o tras ir al baño.

2. Cambia frecuentemente compresas y tampones

  • El uso prolongado de productos menstruales favorece el crecimiento de bacterias, especialmente en un entorno cálido y húmedo.

3. Aumenta la hidratación y orina con regularidad

  • Beber más agua favorece la producción de orina y ayuda a eliminar bacterias de forma natural.

4. Evita permanecer con la vejiga llena durante mucho tiempo

  • Retener la orina con frecuencia puede dificultar el arrastre natural de microorganismos.

5. Atención a la actividad sexual

  • Durante el ciclo menstrual, la mucosa vaginal puede estar más sensible. Usar preservativo y orinar después del sexo ayuda a reducir el riesgo de infecciones urinarias recurrentes.

6. Apoya tus defensas con una combinación específica de ingredientes naturales

Urocran se destaca como un producto especialmente formulado para la prevención y ayuda en el tratamiento de la cistitis en sus diversas formas, ofreciendo una combinación única de ingredientes naturales. Entre estos, el extracto de arándano rojo, particularmente su contenido en proantocianidinas (PAC), y la D-Manosa, un azúcar natural que no se metaboliza, son componentes imprescindibles. Estos ingredientes impiden la adhesión de bacterias como la E. colia las paredes del tracto urinario, facilitando su eliminación natural y reduciendo significativamente el riesgo de infecciones.

Conocer la relación entre cistitis y menstruación permite anticiparse a los momentos más vulnerables del ciclo y aplicar medidas preventivas eficaces. Identificar los síntomas a tiempo, cuidar la higiene íntima y contar con el apoyo de complementos específicos como Urocran puede marcar la diferencia en la calidad de vida de quienes conviven con este tipo de infecciones.

Fuentes

  1. EAU Guidelines on Urological Infections. European Association of Urology. 2025. [Internet]. [cited 2026 Jan 22]. Available from: https://uroweb.org/guidelines/urological-infections
  2. Guía de asistencia práctica: Infecciones del tracto urinario inferior. Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). 2021. [Internet]. [cited 2026 Jan 22].
  3. Uso del extracto de arándanos y probióticos en infecciones del tracto urinario. Grupo de Trabajo de Nefro-Urología de SEMERGEN. 2022. [Internet]. [cited 2026 Jan 22].

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