La capacidad de adaptarse para sobrevivir no es exclusiva de los organismos complejos. Las bacterias, con una historia evolutiva mucho más larga que la de los seres humanos, lo demuestran desarrollando sus propios mecanismos naturales para resistir la acción de antibióticos y otros fármacos usados en el tratamiento de infecciones bacterianas.
Este fenómeno explica por qué, en algunos casos, nos enfrentamos a una infección urinaria que no se cura con antibióticos, lo que genera frustración e incertidumbre en quienes la padecen.
¿Cuándo la infección no se va con antibióticos?
Cuando aparece una cistitis, vamos a nuestro médico buscando pastillas para la infección de orina, éste nos receta un antibiótico y en cuestión de unos cuantos días nos encontramos otra vez muy bien. Este es el proceso habitual. Pero ¿qué pasa cuando la infección no se va tan fácil con el antibiótico?
Las infecciones de orina son una de las consultas más comunes en atención primaria y están provocando un mayor número de hospitalizaciones y dolencias más graves o prolongadas.
Esto sucede porque las bacterias causantes de estas infecciones (principalmente la Escherichia coli) están dentro del grupo de familias bacterianas que presentan una amenaza significativa para la salud pública por su resistencia a los antibióticos utilizados para tratarlas.
¿Por qué se vuelven resistentes las bacterias a los antibióticos?
La resistencia a los antibióticos es un fenómeno natural. Las bacterias son seres vivos y tienen una larga historia de adaptaciones al medio y de evolución, lo que les ha permitido subsistir durante millones de años. Los antibióticos representan una amenaza para su supervivencia y, por consiguiente, las bacterias se esfuerzan en adaptarse para hacerles frente.
Las bacterias han logrado mutar su ADN para lograr subsistir por medio de sus mecanismos de estrés, que se activan cuando se sienten atacadas por los distintos fármacos, y que trabajan captando el ADN de otros individuos a los que esos mismos fármacos no les afectan.
Sin embargo, la resistencia a los antibióticos se acelera con el abuso de estos fármacos. Según la doctora Sari Arponen “La medicina actual es fármacocentrista, tenemos una fe muy acentuada en la acción de los medicamentos, tratando los síntomas sin tratar el origen de los mismos”. A veces se olvida la importancia de los buenos hábitos y otras medidas preventivas antes de tener que usar el antibiótico.
¿Qué bacterias son las más resistentes?
Cualquier bacteria puede volverse fuerte a uno o a numerosos antibióticos, pero en estos instantes, las autoridades sanitarias estadounidenses han catalogado como “amenaza grave” tres cepas bacterianas resistentes. Hablamos deClostridium difficile, las enterobacterias y la Neisseria gonorrhoeae.
Clostridium difficile provoca diarreas peligrosas y es fuerte a varios antibióticos, además a inicios de este milenio se detectó una exclusiva cepa también fuerte a los antibióticos fluorquinolonas, que son exactamente los que se usan comúnmente para tratar estas infecciones.
Neisseria gonorrhoeae es portadora de la gonorrea, una patología de transmisión sexual que cada vez es más difícil tratar, puesto que una tercera parte de las bacterias que la causan ya han logrado hacerse resistentes a todos los antibióticos accesibles.
Staphylococcus aureus es causa recurrente de infecciones que se contraen en centros hospitalarios. Comúnmente es una bacteria inofensiva que está en la piel humana, en la nariz y en la garganta, pero, en ciertas ocasiones, que se producen en estos centros, tienen la posibilidad de producir infecciones como sepsis, neumonías e infecciones en lesiones.
Escherichia coli, es una bacteria que está en nuestro intestino y en ocasiones puede provocar infecciones en las vías urinarias que se tratan comúnmente con ampicilina, trimetoprim-sulfametoxazol y otros antibióticos muy recurrentes, pero ya se conocen casos de resistencia que hacen de estas infecciones un duro trago para los pacientes.
Según la guía de infecciones urinarias de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), esta es la situación actual de resistencias a los antibióticos más utilizados:
Antibiótico
[ ] por Comunidades (%)
España (%)
Ampicilina
36,2–72,1
65–63,8
Amoxicilina/clavulánico
3–24
20–26,7
Cotrimoxazol
23–37,3
32,4–34,1
Ciprofloxacino
12,5–37,3
9,7–16,7
Cefuroxima
1,5–11,4
11,7–30,4
Cefixima
1,1–20,3
—
Fosfomicina
0,6–4,4
2,6–2,2
Nitrofurantoína
0–3
6,2–6,5
Resistencia de la E. coli a antibióticos en España (Guía de infecciones urinarias, SEGO)
Ante este escenario, es imprescindible adaptar el uso de los antibióticos, reduciendo su consumo siempre que sea posible. En el caso de la prevención de las infecciones urinarias recurrentes, se recomienda priorizar medidas no antibióticas y reservar los antimicrobianos para situaciones en las que sean estrictamente necesarios.
World Health Organization. (2025). Global antibiotic resistance surveillance report 2025.
Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. (2021). Infecciones del tracto urinario inferior. Progresos de Obstetricia y Ginecología.
Asociación Española de Urología. (2022). Protocolo de tratamiento de las infecciones del tracto urinario (ITU).
UROCRAN
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